Tere se ha ido

A través de la escasa luz que venía del pasillo, el niño, por fin, parecía dormido. Beatriz lo besó en la frente y le deseó buenas noches con un susurro. Luego entró en el dormitorio donde Julián, su marido, roncaba. Parecía una motocicleta de gran cilindrada arrancando, parando unos segundos y volviendo a arrancar. Beatriz dijo «mierda» y se sentó en la cama. Iba a tumbarse cuando sonó el teléfono. Salió, cerró la puerta del dormitorio, luego la puerta de la habitación del niño y llegó a tiempo para descolgar el auricular. Resopló y se sentó en el sofá. Se llevó el auricular a la oreja.

Tere se ha ido.

Mira, que sea la última vez que me llamas por la noche para contarme una cosa así… El niño tiene pesadillas… Cómo quieres que te lo diga.

Pero Tere se ha ido.

Beatriz respiró y trató de relajarse para no volver a levantar la voz.

A la mierda, Tere. ¿Y a mí qué? Ya te lo advertí. Ya estás mayor para andar con niñatas. Buenas noch…

Empezó a coquetear con un tío de Málaga. Me lo dijo, pero también me dijo que solo era un lío y que tenía derecho porque lo tuyo y lo mío era más grave.

Beatriz se levantó. Vio cómo las manecillas del reloj de la pared marcaban ya las tres. Se tocó la frente y negó con la cabeza.

A ver, ¿qué es lo tuyo y lo mío? ¡Por Dios! ¿Qué basura le has contado a esa tía?

Dijo que solo sería…

¡Responde! ¿Qué mierda le has dicho? ¿Es que estás chocheando?

No me digas eso. Es injusto. Sabes que estoy en plena forma. Tere me dijo que solo sería un rollito, que el tipo pronto se iría a Málaga. Dijo que ella también tenía derecho…

Estás como una cabra, por eso te ha dejado…

Beatriz se volvió a sentar.

Bueno, entiendo que está en Málaga, con ese tío.

No lo sé, se ha llevado algo de ropa; supongo que estará allí.

Tira a la basura todo lo que ha dejado y olvídala. Vuelve con Ginesa: es una buena mujer.

Tienes razón, lo mejor será que me olvide de Tere cuanto antes. Aunque ni por todo el oro del mundo volvería con Ginesa.

Es igual, es muy tarde. Llámame mañana, pero por el día. Buenas noches.

¡Bea!

Que.

Que te quiero mucho.

Vale.

Mañana voy a tu casa, cuando lleves al niño al colegio. ¿Qué turno hace el cabezón?

¿Qué cabezón?

Tu marido, coño. Menuda cabeza tiene el bicho.

Mañana no vengas. Solo llámame. Tengo mucho que hacer.

Solo media hora, Bea. Necesito ver esas tetitas. Solo eso.

¡Qué paciencia! Debería verte un psiquiatra.

Muchas se morirían por tener un cacharro como el mío entre las m…

Beatriz colgó el teléfono y quitó el hilo del cajetín. Fue a comprobar que el niño no se hubiera despertado. Luego entró en el dormitorio de forma pesada. El despertador marcaba las 03:17.

Julián giró la cabeza hacia su mujer.

Qué pasa, quién coño llama a estas horas.

Era mi padre. Quería hablar: Tere se ha ido.

¿Tere? Maldita niñata de mierda. ¿Dónde se ha ido?

No sé. Creo que a Málaga, con un tío.

Menuda zorra. Ya le vale a tu padre también… llamar a estas horas —dijo y cambió de postura para seguir roncando.

FIN

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