No fue su tono

No fue su tono, era algo más:
la voz que escuché al teléfono.
Su alma envejece diez veces
más rápido que su cuerpo.

La chispa de un día
se esfumó. Y ahora
que la hierba resplandece,
y que se desbordan
todas las fuentes,
ya es demasiado tarde.

No fue su tono, era algo más:
la voz que escuché al teléfono.

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